JULIE & JULIA (2009) Meryl Streep (New Jersey, 1949) es una de las actrices más emblemáticas de la cinematografía mundial. Dueña de una gran capacidad para transformarse y literalmente, meterse en la piel de sus personajes, ha dado vida a través de su rostro a algunas de las madres más recordadas del celuloide como la sufrida Joanna Kramer en la premiada Kramer vs. Kramer (1979); la solitaria ama de casa Francesca en la adaptación de la novela Los Puentes de Madison (1995); Donna Sheridan, la estupenda y vivas madre de la adaptación cinematográfica del musical de Broadway Mamma Mía! (2008); y la mamá moderna e independiente que cría a sus hijos mientras vive una aventura con su ex marido (It´s Complicated, 2009); siendo siempre única y brillando en películas emblemáticas o simplemente comerciales, que por su presencia destacan aunque sean productos totalmente predecibles. En Julie & Julia (Nora Ephron, 2009), se narra la historia en paralelo de Julie Powell (Amy Adams- Encantada, La Duda) una joven mujer casada que piensa que la vida se le está escapando miserablemente de las manos por un trabajo que nada le aporta y decide dedicar un año de su vida a escribir un blog a partir de su propia experiencia de cocinar las recetas del libro de cocina americano “Dominando el Arte de la Comida Francesa”, de la celebrada autora Julia Child (Meryl Strep), y así lograr la tarea de concluir por primera vez en su vida una meta sin abandonarla, simplemente por el reto personal de hacerlo. La aventura de cocinar 524 recetas en 365, para luego de cada experiencia ser publicado en un blog, es un excelente punto de partida para la construcción de una comedia, inspiradora, inteligente y reflexiva sobre mujeres y para mujeres, a partir de las similitudes y dificultades de vida que afrontan las dos protagonistas y con las cuáles el espectador se pueda identificar a lo largo de la película. Sin embargo, el talón de Aquiles de esta historia es precisamente el guión, la estructura narrativa, la edición; pero no las actuaciones, incluyendo a un eficiente Stanley Tucci, como el esposo fiel de Julia. Lamentablemente las contrapartes masculinas no tienen dimensión ni desarrollo importante y resultan sólo meras referencias dentro de este relato femenino, que creí podría ser un festín amoroso y culinario, al estilo de películas como la Fiesta de Babel o la estupenda Cómo agua para chocolate. De cierta manera, el personaje de Julia Child (Streep) quien es esposa de un funcionario diplomático y cocinera por vocación, nunca pudo tener hijos y sin embargo, a pesar de 40 años de distancia entre ambas historias, resulta una excelente madre y una inspiración para Julie Powell a través de sus libros, su obra e incluso sus apariciones por televisión, que hacen enmarque de una profunda gratitud hacia la vida de esta cocinera por parte de Julie, que la toma como una mentora en su aprendizaje de vida como mujer independiente. Pero aún así, no logro decifrar el porqué esa admiración desmesurada, y eso me pasa en muchas oportunidades durante la película. Ephron, especialista en comedias lígeras de tono rosa como “Tienes un E-mail”, “Sintonía de Amor” (ambas con Tom Hanks y Meg Ryan), no puede llevar la dirección a puerto firme con un guión que deja muchas lagunas en la historia, y una narración que hace que la película transcurra lentamente y sea predecible en su desarrollo, con cortes argumentales que no siguen un arco de continuidad. Esperaba encontrar algo distinto, fresco, que se correspondiera con el tráiler (quizás lo mejor de la cinta), pero me quedé con hambre y con las ganas de algo más suculento. Totalmente precindible, bien puede alquilarla o comprarla para ver una tarde de sábado o domingo mientras lee el periódico, se levanta a ver quien toca el timbre o saca la ropa de la lavadora.Bienvenidos a La Butaca del Espectador, Blog sobre el apasionante mundo del cine. Este espacio está concebido para escribir sobre películas en general, sin importar género o formato. Ejercicio mental para distracción y medio para compartir con los lectores amantes del cine. Se permite la participación. Gracias por su lectura!
lunes, 8 de febrero de 2010
RESEÑA JULIE & JULIA
JULIE & JULIA (2009) Meryl Streep (New Jersey, 1949) es una de las actrices más emblemáticas de la cinematografía mundial. Dueña de una gran capacidad para transformarse y literalmente, meterse en la piel de sus personajes, ha dado vida a través de su rostro a algunas de las madres más recordadas del celuloide como la sufrida Joanna Kramer en la premiada Kramer vs. Kramer (1979); la solitaria ama de casa Francesca en la adaptación de la novela Los Puentes de Madison (1995); Donna Sheridan, la estupenda y vivas madre de la adaptación cinematográfica del musical de Broadway Mamma Mía! (2008); y la mamá moderna e independiente que cría a sus hijos mientras vive una aventura con su ex marido (It´s Complicated, 2009); siendo siempre única y brillando en películas emblemáticas o simplemente comerciales, que por su presencia destacan aunque sean productos totalmente predecibles. En Julie & Julia (Nora Ephron, 2009), se narra la historia en paralelo de Julie Powell (Amy Adams- Encantada, La Duda) una joven mujer casada que piensa que la vida se le está escapando miserablemente de las manos por un trabajo que nada le aporta y decide dedicar un año de su vida a escribir un blog a partir de su propia experiencia de cocinar las recetas del libro de cocina americano “Dominando el Arte de la Comida Francesa”, de la celebrada autora Julia Child (Meryl Strep), y así lograr la tarea de concluir por primera vez en su vida una meta sin abandonarla, simplemente por el reto personal de hacerlo. La aventura de cocinar 524 recetas en 365, para luego de cada experiencia ser publicado en un blog, es un excelente punto de partida para la construcción de una comedia, inspiradora, inteligente y reflexiva sobre mujeres y para mujeres, a partir de las similitudes y dificultades de vida que afrontan las dos protagonistas y con las cuáles el espectador se pueda identificar a lo largo de la película. Sin embargo, el talón de Aquiles de esta historia es precisamente el guión, la estructura narrativa, la edición; pero no las actuaciones, incluyendo a un eficiente Stanley Tucci, como el esposo fiel de Julia. Lamentablemente las contrapartes masculinas no tienen dimensión ni desarrollo importante y resultan sólo meras referencias dentro de este relato femenino, que creí podría ser un festín amoroso y culinario, al estilo de películas como la Fiesta de Babel o la estupenda Cómo agua para chocolate. De cierta manera, el personaje de Julia Child (Streep) quien es esposa de un funcionario diplomático y cocinera por vocación, nunca pudo tener hijos y sin embargo, a pesar de 40 años de distancia entre ambas historias, resulta una excelente madre y una inspiración para Julie Powell a través de sus libros, su obra e incluso sus apariciones por televisión, que hacen enmarque de una profunda gratitud hacia la vida de esta cocinera por parte de Julie, que la toma como una mentora en su aprendizaje de vida como mujer independiente. Pero aún así, no logro decifrar el porqué esa admiración desmesurada, y eso me pasa en muchas oportunidades durante la película. Ephron, especialista en comedias lígeras de tono rosa como “Tienes un E-mail”, “Sintonía de Amor” (ambas con Tom Hanks y Meg Ryan), no puede llevar la dirección a puerto firme con un guión que deja muchas lagunas en la historia, y una narración que hace que la película transcurra lentamente y sea predecible en su desarrollo, con cortes argumentales que no siguen un arco de continuidad. Esperaba encontrar algo distinto, fresco, que se correspondiera con el tráiler (quizás lo mejor de la cinta), pero me quedé con hambre y con las ganas de algo más suculento. Totalmente precindible, bien puede alquilarla o comprarla para ver una tarde de sábado o domingo mientras lee el periódico, se levanta a ver quien toca el timbre o saca la ropa de la lavadora.jueves, 4 de febrero de 2010
RESEÑA THE HURT LOCKER

RESEÑA
THE HURT LOCKER (2009)
Aún sin fecha de estreno en muchos países de America Latina (incluyendo Venezuela), la película de The Hurt Locker de Kathyn Bigelow (California, 1951), es sin duda la sorpresa del año en materia cinematográfica, cosechando loas de la crítica especializada y figurando prácticamente en las principales categorías de los eventos de premiaciones de cine, incluyendo los Globos de Oro y la venidera entrega de los Oscar.
Bigelow es una de las pocas mujeres reconocida en la meca del cine por desarrollar cintas de acción y violencia tradicionalmente dirigidas por hombres. Películas como Point Break (1991) con Patrick Swayse y Keanu Reeves; Strange Days (1995) con Ralph Fiennes (ambas películas producidas por James Cameron durante el breve matrimonio de ambos); y K-12: The Widowmaker (2002) con el protagonismo de Harrinson Ford y Liam Neeson, dan una carta de presentación que se torna sorpresiva con el estreno del poderoso relato de The Hurt Locker, un drama bélico ubicado durante el conflicto en Irak de 2004, y visto a través de las experiencias de los miembros de élite de una Unidad de Bombas.
La columna de este relato se debe al guión de Mark Boal, quien centra la historia en el sargento Williams James (Jeremy Renner), quien se gana la vida desmantelando explosivos como parte de un equipo de élite del ejercito. El mérito del guionista consiste en colocar al espectador en la piel de este experto en explosivos adicto a su trabajo y hacer a la audiencia participe del riesgo y el placer que asume el personaje con cada trabajo. Con un desapego a su vida civil fuera de la militar, viviendo brevemente en los papeles de esposo, padre y hombre de familia, se da cuenta que solo brilla y vive estando al borde de la muerte constantemente en la profesión dónde realmente es muy bueno.
Eso en el fondo como espectador, hace reflexionar sobre la guerra como un asunto del hombre inexplicable en sí mismo.
La película no explora los motivos políticos ni económicos de la crisis interna que condujo principalmente a Estados Unidos y el Reino Unido a invadir ese país, justificando esa intervención militar por la posesión y desarrollo de armas de destrucción masiva, convirtiéndose inmediatamente en una amenaza latente para el mundo entero. Al contrario, The Hurt Locker se centra en los hombres enviados a la paranoia de una guerra, dónde más que el desarrollo del arte de desarmar bombas, se urga en las consecuencias de la violencia generada en conflictos y como termina afectando la psique y los valores de los seres humanos sometidos a ella, protegidos únicamente con un uniforme, casco y las armas de reglamento.
Distinto a un videojuego de guerra, la narración lleva al espectador a entender que se apuesta la vida a cada momento y no hay manera de recargar el nivel y volver a comenzar. Esta película construye personajes y los desarrolla a lo largo del metraje, convirtiéndose en una paradoja moral de la guerra y creando en el espectador emociones encontradas como empatía, repudio, temor, expectación, incertidumbre, dentro del marco del conflicto bélico.
Por estas razones, excelente dirección, edición trepidante, efectos sonoros y sólidas actuaciones, Bigelow sorprende al mostrar un cine de acción anti rocambolesco, de salida fácil y con final de comiquita.
The Hurt Locker es la apuesta del cine independiente contra la maquinaria de Hollywood representada por los grandes estudios y el box office. La guerra en Pandora (Avatar) palidece en mucho a pesar de la espectacularidad y la belleza de la misma, a la mostrada en Irak. Solo me queda recomendarle que la vea cuando la estén exhibiendo en el cine más cercano a usted. Seguramente lo dejará pensando.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)